El ejercicio se basa en la apropiación de imágenes paradigmáticas de la Historia del Arte, promovidas por el turismo e industria culturales, y repitiendo el ejercicio “pirata” robamos y re-significamos las mismas, creando un nuevo «original» a partir de la copia, de la copia, de la copia…
¿Cuántos de nosotros realmente hemos visto un Rembrandt o un Picasso? Sí, muchos los hemos visto, pero en cromos, enciclopedias o en la web, y muchas de esas reproducciones deambulan en el espacio de nuestros quehaceres diarios, convirtiendo al arte elitista en un hecho cotidiano.
“No se puede repetir una tradición sin romperla. Modificar en términos del arte es modificar los cánones del arte” Adorno.